¿Crisis a los 40?
No dormía antes de cumplir años a los 8. ¡Que nervios! Me acuerdo de mis 18 perfectamente y de cómo llegaron mis 30. Licenciarme. Trabajar, no tener hora de vuelta a casa, enamorarme hasta las trancas y emprender. Seguimos. ¡Que ganas y que rápido pasa el tiempo cuando estamos a gusto!
El lunes cumplí 39, así de rápido y así de bien exprimidos y vividos (Como veis, no tengo ningún problema en contaros mi edad. Mis alumnos siempre me echan muchos muchos menos de los que tengo, son más majos 😉
La mochila personal de cada uno se va llenando de aprendizajes cada 365 días. Estos han sido los más tristes y dolorosos para mí. Los más retadores y los más arroyadores. Soplar las velas sin mi ama conmigo. Mucha emoción y lagrimas al sentir su ausencia y ver la tristeza de los míos sin ella. Duelo en vida. Aun así, supisteis hacerme reír, sorprenderme y compartir todo el amor que me demostrais cada día. Las lagrimas de felicidad están más cerca que nunca, lo presiento y lo celebrare con muchos de los que me leéis.
El regalo más bonito ha sido ser más equipo como núcleo familiar, ser apoyo y solución ante los dramas. Estar juntos en todo el proceso. Ver crecer a la familia que elijo cada día otro super regalado para mí. Hay mensajes que traspasan los teléfonos, los abrazos y las miradas. En eso sois insuperables amig@s. Mejores personas no podía tener en mi día a día. Afortunada eternamente. Aita eres el mejor.
La transición a la cuarta década de la vida viene acompañada de reflexiones significativas sobre metas, logros y direcciones futuras. Si algo me han enseñado mis 38 (entre otras cosas) ha sido a soñar más en grande que nunca. A que estamos de paso en este camino del sentir y que todos merecemos vivir una vida con ilusiones, sueños y aparcando miedos de una vez por todas. Mi ama no ha podido cumplir muchos de sus sueños y yo no quiero que me pase lo mismo. Estoy dispuesta a apostar por mí felicidad cada día tomando acción sin excusas y ayudar a más personas. En ello estamos y lo así lo siento.

La salud no tiene que ser impedimento para ello y le tenemos que dar la importancia y las herramientas que merece. El bienestar global tiene que ser nuestro aliado perfecto para cumplir con eso que tu corazón anhela. Herramientas tengo y si las necesitas ya sabes donde encontrarme. No dudes ni escuches a los que te dicen que “eso” no tiene solución. Preguntame y te paso testimonios de mejora constante. Escucha a tu cuerpo y si te manda señales, deja de ponerte tiritas. Ahonda más al fondo, porque tu sabes lo que te está diciendo, aunque mires para otro lado. Cuando grita, el dolor aumenta. Parate y analiza. Cortar vínculos, salir de ese trabajo que no te satisface, aparcar hábitos o conectar contigo más pueden ser aliados para sanar y ver que otra vida mejor te está esperando. No somos tan diferentes. Creetelo porque te mereces lo mejor.
Por eso, en un año espero no conocerme. Los 40 serán mis nuevos 30 pero con experiencias vividas con intensidad. No tengo ni idea los planes que tiene la vida preparados para mí, pero yo si se lo que quiero conseguir y en ese camino soy cada día más feliz aun con circunstancias a contracorriente.
Cumplir años para mi ha sido convertirme cada día en ser más yo. Más sincera conmigo misma, más autentica, más sin filtro. Admito que tengo mucho que mejorar y me apasiona seguir invirtiendo en mí. Prefiero errar más y aprender, que quedarme quieta desde el miedo sin actuar. Cuanto más tiempo paso conmigo, más me conozco y más me sorprendo.
Sigo más viva que nunca, de eso no tengo duda. Porque aunque el dolor duela, no durará para siempre y la vulnerabilidad es parte del juego. Todo pasa, la vida también, no te olvides.
Zorionak por tu nueva pagina en blanco cada año. No dejes de regalarte mimos. Disfruta.
Eskerrik asko por seguir ahí. Ojalá nuestros caminos se encuentren en algún momento. Si me necesitas y te puedo ayudar en algo, no dudes en contar conmigo, te lo digo como lo siento. Yo feliz de ampliar este circulo de personas maravillosas soñando a lo grande. Cada vez somos más.
Vales mucho, te lo aseguro. Sigamos sumando. Millones de abrazos por sostenerme en mis últimos treintatodos. Ojalá los recuerde siempre.
Domekararte. Hasta el domingo.








